Algunos expertos auguran la posibilidad de que España esté a las puertas de un gran terremoto. Un terremoto destructivo, parecido al de 1884 en Arenas del Rey, Granada con una intensidad entre 8 y 9 grados en la escala MSK. Se calcula que este seísmo duró 20 segundos y una gran parte de las provincias de Granada y Málaga fue afectada. Produjo aproximadamente 800 víctimas mortales y en torno a 1.500 heridos. Destruyó unas 4.400 casas y originó daños en otras 13.000.
Lo más conocido en las zonas sísmicas es la cantidad de energía que liberan cada cierto tiempo. Esa energía puede salir poco a poco, mediante microterremotos o temblores, o desencadenar un terremoto considerable tras varios años de acumulación de tensión en la corteza terrestre. Es por ello que algunos expertos apuntan la posibilidad de que este último sea el caso que nos encontramos en nuestro país.
Según el Instituto Geográfico Nacional, y en los mapas que elabora acerca de la peligrosidad sísmica española, Andalucía -especialmente Almería y Granada-, parte de Galicia, los Pirineos, Murcia y Alicante, son las regiones españolas más propensas a sufrir seísmos de mayor magnitud.
Predicciones
Entre los expertos del Servicio de Coordinación Sísmica del IGN se afirma que «aunque no se pueden realizar predicciones sobre bases científicas, la estadística revela que existe la probabilidad de que se produzca un movimiento sísmico mayor de seis grados en la escala Richter».
Tras el terremoto de Arenas del Rey en 1884, se calculó estadísticamente que podría haber un gran terremoto en un plazo de 100 o 125 años. Llevamos 124 años desde entonces.
Pero esto no debe ser sólo lo que nos asombre, sino el hecho de que hay un preocupante desconocimiento de los españoles de a pie acerca de los terremotos y sus efectos. Por no saber, no sabemos si la zona donde vivimos es propensa a sufrir movimientos sísmicos, y tampoco si el edificio donde vivimos o trabajamos está preparado para mantenerse en pie llegado el caso.
¿Qué hacer para que no nos pille desprevenidos?
Los cálculos realizados por el Instituto Geofísico de Toledo revelan que durante la construcción de la mayor parte de las edificaciones no se adoptan las medidas adecuadas en prevención de un movimiento sísmico. Sólo un 1% de las construcciones en las poblaciones andaluzas de menos de 20.000 habitantes están preparadas para resistir un seísmo de gran magnitud e intensidad, como el que auguraba su director, Eliseo Ruiz.
Y los técnicos avisan: «Lo único que se puede hacer para prevenir un terremoto es aplicar la normativa sismorresistente en vigor». Palabras de Francisco Ayala, que fue Ingeniero de Minas y experto del Instituto Geominero.
Un terremoto no se puede predecir. Es imposible. Lo más que se pude hacer es saber en qué zonas se pueden dar, pero no se pude avisar ni del momento ni de la intensidad, añade
Recomendaciones ante terremotos
Si se vive en una zona de riesgo de sufrir un terremoto, conviene adoptar una serie de medidas preventivas, tales como:
En relación a la estructura del edificio...
- Revisar, controlar y reforzar el estado de aquellas partes de las edificaciones que primero se pueden desprender, como chimeneas, aleros o balcones.
- Revisar, asimismo, aquellas instalaciones que pueden romperse: tendido eléctrico, conducciones de agua, gas y saneamientos.
En relación al interior de la vivienda...
- Extremar las precauciones en cuanto a la colocación y sujeción de algunos objetos que pueden caerse, en especial los pesados y los que pueden romperse como lámparas, espejos, botellas, etc.
- Tener un especial cuidado con la ubicación de los productos tóxicos o inflamables, a fin de evitar que se produzcan fugas o derrames.
Las medidas de prevención ayudan a reducir el daño que puede derivarse de los desastres
Medidas ante riesgo de terremotos
Referencia: El Mundo, 8 de febrero de 1999
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